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Una de nuestras principales preocupaciones como madres es la alimentación de nuestros niños, nos vinculamos con ello desde su nacimiento pero nos mantenemos al tanto para siempre. Al comienzo las dificultades se pueden dar por nuestra inexperiencia en lactancia materna o por la ansiedad que nos genera todas las labores asociadas al cuidado del recién nacido, pero luego la alimentación de nuestros niños evoluciona y pasamos por la entretenida etapa de incorporar nuevos alimentos y jugar con las variedades.
Pero es común ver, y muchas nos podremos sentir identificadas, que a partir de los 2 a 3 años cuando sumado a la autonomía que van adquiriendo nuestros pequeños se generan cambios conductuales en ellos, y esos cambios se vinculan con aspectos de la alimentación.
Cada semana me toca atender consultas relativas a la inapetencia de los más pequeñitos, donde el denominador común es la edad preescolar y el carácter que comienzan a desarrollar. Al ir profundizando en las causas o en las manifestaciones es posible encontrar muchas coincidencias entre niños muy distintos y quiero compartirlas con ustedes para podamos hacer frente a esta gran dificultad.
Por lo general la negación a comer se sucede en la casa y no en el jardín, aún cuando el menú sea el mismo. En este caso vale la pena preguntarse si acaso en la casa le generamos la misma motivación que en el jardín, pensemos que en el jardín se sientan todos juntos a comer y todos comen lo mismo. ¿Sucede lo mismo en nuestras casas? ¿O será que sentamos a nuestros niños solos a comer y le damos un plato completamente distinto al nuestro? Esto no se fundamenta en ningún caso, los niños a partir de los 2 años pueden comer todo tipo de alimentos, procurando que esto sea en una dieta variada que a todos nos vendrá bien.
El otro punto en común es el hecho de que a veces nuestros niños no quieren comer tal o cual cosa y renuncian a terminar de comer, pero al rato están con apetito y comen lo primero que pillan o que le damos. Ese es un grave error, los niños deben entender desde pequeños que la decisión de lo que comen es nuestra, esta es una pequeña señal de rol de padres que debemos asumir, de no asumirlo ahora que aún nuestros niños están bajo nuestro cargo, de adolescente se volverá mucho más complejo el trato conductual.
Siempre les reitero que muchas veces este tipo de problemas escapan de lo nutricional y más bien se constituyen como un problema conductual, hay que afirmarse del amor que tenemos por nuestros pequeños y formarlos en sus conductas con la mezcla perfecta de amor y disciplina. |
muy buen articulo y sigan orientando de esta manera
atte
consuelo cabezas matus
ese problema con mi hijo agustin..
no comía nada asta cuando le empezamos a preguntar que le gustaría comer ...
y así comió pero es un proceso muy largo..