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Por Melissa Halyburton, Nutricionista NIDO.
Mientras nuestros niños van creciendo, nos vamos enfrentando a distintos cambios en la variedad de sus alimentos; en una primera etapa pasamos de una dieta completamente láctea a la incorporación del horario de almuerzo al 6º mes con la papilla de verduras y postre de fruta que luego suma horario de la cena de iguales características al mes 8º. Más adelante, al año debemos comenzar el proceso de cambio lácteo pasando de leche materna a leche de vaca no modificada.
Y si bien todo niño responde de distinta manera el denominador común frente a todo cambio alimentario es la aversión y los trastornos gastrointestinales.
Lo primero que nos toca enfrentar como madres es la incorporación del horario del almuerzo donde nuestros bebés comen por primera vez verduras y cereales lo que trae con frecuencia trastornos digestivos como constipación y estreñimiento. También cuando realizamos cambios en los tipos de leche sucede lo mismo.
Esto es debido a que nuestros niños están en un proceso de maduración intestinal y los cambios producen desequilibrios en la absorción de alimentos y nutrientes que se traduce es manifestaciones de constipación o diarrea.
Así entonces desde el manejo nutricional, la recomendación frente a todo cambio alimentario, es permitirle al sistema digestivo del niño que genere un proceso de adaptación. Y para ello hay 2 estrategias importantes de seguir:
1º Realizar los cambios gradualmente: la primera comida del niño debe iniciarse con el apoyo del horario de lactancia dándole a probar una cucharadita de la papilla, luego 2 y así progresivamente hasta completar la cantidad total sugerida, mientras se reduce el aporte. Y ello debe ser la tónica frente a toda incorporación de un alimento nuevo.
2º El cambio de la leche debe hacerse en distribución horaria: casi siguiendo la misma iniciativa anterior todo cambio de tipo de leche debe hacerse progresivamente, por ejemplo si el niño toma Nido Instantánea y empezará a tomar Nido +1, se debe partir incorporando la nueva leche en un solo horario e ir aumentando de a poco la frecuencia hasta asumirla completamente.
No olvidemos la importancia de generar estos cambias graduales, que es la mejor alternativa para evitarnos las preocupaciones y lamentos de ver sufrir a nuestros niños con sus dolores de guatita. |