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Según los especialistas, a partir de los 2 años un niño debiese empezar a pronunciar palabras. Generalmente el balbuceo comienza antes, pero ya a esa edad es importante que los estimulemos para que logren aprender a hablar y se comuniquen con sus pares.
Hay pequeños que tardan más en hacerlo, otros menos, cada niño tiene su ritmo, pero en algunos casos la tardanza de este aprendizaje puede deberse a factores externos o de salud del pequeño y que son importantes de controlar para su buen lenguaje.
Una de las causas más recurrentes en estos casos, es que el niño se acostumbre a obtener lo que necesita a través de gestos o señales. Si no estimulamos el aprendizaje, difícilmente él va a querer hablar. Podemos contarle cuentos o cantarles.
Otra de las razones importantes es el déficit de audición. La sordera, aunque sea parcial, puede obstaculizar el aprendizaje del lenguajesi no se descubre y corrige a tiempo. Ante cualquier duda, debes consultar a tu pediatra para realizar los exámenes pertinentes.
En otros casos, circunstancias del entorno pueden entorpecer este proceso. La llegada de un nuevo hermanito, problemas familiares como la separación de sus padres o la violencia intrafamiliar, entorpecen de manera profunda el desarrollo del lenguaje en los pequeños.
Cualquiera sea la razón, si la situación se extiende por un tiempo demasiado prolongado, acude al pediatra o directamente a un fonoaudiólogo quien realizará los ejercicios adecuados para que tu pequeño comience a hablar.
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