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Las relaciones de amistad entre padres e hijos se deben establecer desde la infancia de los niños, estimulando la confianza, la comunicación, el sentido del humor y la crítica razonable en caso que haya que aconsejar.
Las recomendaciones que puedes tener en cuenta para establecer relaciones de amistad y cordialidad con los hijos son los siguientes:
- Nunca hay que magnificar, trivializar o ridicularizar las emociones del niño. - Hay que pensar que las situaciones emocionales sirven para simpatizar y enseñar. - Los padres deben dar apoyo afectivo para que sus hijos resuelvan sus problemas, pero no pretender resolverlos. - Hay que escuchar empáticamente, dando importancia a los sentimientos y problemas de los niños, por muy absurdos que parezcan. - Nunca hay que juzgar los sentimientos, pero sí los actos depende el caso. |